La libertad está más allá de un trabajo de la mente

Realmente creo que la libertad es un «trabajo interno». Es importante liberar nuestras mentes y corazones de la vieja programación negativa que nos ha estado impulsando durante tanto tiempo. Cuando percibimos que alguien nos está haciendo algo, es decir, cuando nos sentimos victimizados por algo «de afuera», necesitamos mirar hacia adentro y limpiar cualquier recuerdo, trauma, y programas antiguos sobre haber sido victimizados en el pasado.

A medida que limpiamos el viejo residuo en la mente subconsciente, nos volvemos más libres: más libres para ser quienes somos como seres espirituales y más libres para expresar nuestro ser auténtico a los demás. Esta libertad es la más importante.

Es por eso que he pasado los últimos 38 años trabajando en mí mismo para alcanzar el nivel más alto posible de libertad que un ser humano puede experimentar.

Sin embargo, a medida que mi intuición y sensibilidad han ido aumentando a lo largo de los años, me he dado cuenta de que algo «ahí fuera» está, de hecho, bloqueando nuestra capacidad de ser libres.

Hace más de 18 años, experimenté los efectos de ser golpeado por frecuencias electromagnéticas (CEM). Solía tener dolores de cabeza regularmente. Me di cuenta de que era por el microondas y las frecuencias de los satélites. Y esto fue años antes de que el aire se llenara de frecuencias de teléfonos celulares transmitidas desde torres de todas partes, como lo hemos hecho hoy.

Según mi investigación, todas estas frecuencias causan estragos en nuestro campo de energía natural, lo que crea problemas en nuestros cuerpos físicos. En 1990, el Dr. Robert O. Becker estudió los bioefectos de los CEM y descubrió que «muchas enfermedades se han relacionado con la exposición a campos electromagnéticos: sistemas endocrinos e inmunológicos debilitados que, a su vez, pueden provocar más alergias, asma, cáncer, síndrome de fatiga crónica, dolores de cabeza, fibromialgia, trastornos del sueño, TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), autismo, Alzheimer, enfermedad de Parkinson, enfermedad medioambiental y un proceso de envejecimiento acelerado».

El problema es que la «sopa electrónica» de frecuencias en la que nos encontramos es cada vez más densa, y los peligros para la salud humana siguen creciendo a pasos agigantados. Incluso si hacemos todo lo posible por comer alimentos sanos y hacer ejercicio con regularidad, nuestra capacidad de elegir la salud y el bienestar se ve afectada por algo que nos vemos obligados a experimentar, queramos o no.

Usted podría tener un vecino, que se suscriba a un servicio WiFi (Internet inalámbrico), y esas frecuencias están llenando su espacio y bombardeando su campo de energía. Usted puede vivir en una ciudad donde han decidido transmitir WiFi a través de (como San Francisco). Usted puede trabajar en una oficina donde están utilizando WiFi, lo que le somete a la avalancha de frecuencias no deseadas durante todo el día.

Hay un nuevo horror en la escena y se llama «WiMax». He oído que se describe como «WiFi con esteroides». Planean cubrir a todo Estados Unidos con estas intensas frecuencias de manera continua, de modo que no tengamos absolutamente ninguna libertad (a menos que dejemos el país) para elegir si queremos que sean parte de nuestras vidas.

Instalaron este sistema en Suecia (se puede buscar en Google «Sweden+WiMax») para probarlo, y poco después la gente empezó a acudir a los hospitales locales con visión borrosa, mareos y náuseas. También hubo un par de casos de arritmia cardiaca. Tan pronto como las personas estaban fuera del alcance de las señales, todos los síntomas cesaron.

He estado recibiendo llamadas de un número de personas que están experimentando estos síntomas: dolores de cabeza, fatiga profunda, náuseas, una incapacidad para articular pensamientos de una manera coherente o recordar información, dificultad para concentrarse y concentrarse, y sentirse tambaleándose en sus pies.

Por último, hay un problema espiritual causado por estas frecuencias. Según mi investigación, estas frecuencias rompen la energía natural entre los chakras superiores, creando «fragmentaciones» que forman una barrera, impidiendo que la energía espiritual entre en el sistema de chakras.

Las partículas de energía de alta tecnología en nuestro mundo actual no sólo nos están dañando desde una perspectiva física, sino también desde una perspectiva espiritual. Es importante que todos estemos educados sobre lo que está sucediendo en nuestro mundo hoy en día y que tengamos una opción sobre cómo queremos vivir.

Sí, creo que la libertad es un «trabajo interno», y que es absolutamente vital estar dispuesto a trabajar sobre nosotros mismos para liberarnos de la programación del pasado y del viejo bagaje que hemos cargado durante tanto tiempo. Sin embargo, también es vital ser conscientes de las influencias externas a nosotros mismos que puedan estar interfiriendo en esas libertades. Mi trabajo está dedicado a este propósito.